“¿Qué es el Dinero?...” -Dios

Mientras los seres humanos nos peleamos por obtener y controlar mayores cantidades de dinero a como dé lugar, pudiendo ignorar la suerte de otros hermanos que no tienen acceso a recursos suficientes para subsistir dignamente, nuestro Padre y Creador parece no preocuparse mucho por ese medio de intercambio que es el dinero.

México, D.F., 10 de marzo del 2012. En Gudai-Shambhala nos hemos dado cuenta de que muchas veces las ideas o conceptos que tenemos no siempre son reales; a menudo manejamos ideas que para nosotros son muy importantes, péro su valor es relativo. Los Maestros Ascendidos en varias ocasiones nos han ayudado a entender esto, enseñándonos que las ideas que tenemos en ocasiones ni siquiera existen más allá de las fronteras de nuestro mundo.

En este día estábamos preocupados por uno de los aspectos más álgidos y que siempre nos mueve a todos los humanos en nuestra realidad tridimensional: el tema del dinero. En Gudai-Shambhala por varios años hemos padecido una difícil situación económica. Sí, sabemos que estas experiencias están ligadas con nuestra forma de pensar, nuestras emociones basura y, por lo mismo, hemos tratado de limpiar al máximo cualquier emoción atorada que afecte a nuestra economía, y para ser honestos muchas veces nos desesperamos y nos molestamos con nuestros guías espirituales –aun sabiendo que nosotros mismos fuimos quienes diseñamos este plan no siempre parece funcionar correctamente. Y no en pocas ocasiones hemos demandado, casi exigido, que se nos dé dinero extra (las emociones de carencia nos han atormentado sin duda; pero gracias a Dios nunca nos ha faltado lo más importante: salud, alimento, vestido y hogar).

En esta ocasión, sintiendo confusión y desesperación porque las cosas no estaban dándose como lo esperábamos, nos propusimos hablar directamente con Dios (a través de la conexión de nuestro líder Ramavayán), para que nos enseñara “cómo podríamos obtener mayores cantidades de dinero”.

Al momento de entrar en la conexión con nuestro Padre lo primero que Él comentó fue: “¿Qué es el dinero?” y al momento sentimos que nos cayó un balde de agua fría, nos sentimos confundidos, un tanto defraudados. "¿Dios mismo no sabe lo que es el dinero?" –pensamos alertados. “¿Acaso Dios está muy lejos de nosotros?” –fue otra emoción que nos llegó en ese instante. Y nos sentíamos mal: “A lo mejor es algo que no es importante para Él, ¡y nosotros estamos sufriendo porque carecemos de ello!”. Varias emociones nos afectaron, varios pensamientos llegaron, y también recordamos que en otra ocasión los Maestros Ascendidos nos habían dicho que “para pedir dinero, busquen un sustituto para esa palabra, algo que se entienda mejor a nivel universal: Denarios, sustento, recursos materiales, etc”. Por lo que le dijimos nuevamente a Dios –con cierta inocencia: “El dinero es la herramienta de intercambio que utilizamos aquí abajo para adquirir todas las cosas”. Y después vino un silencio.

Pudieron haber sido muchos los significados de una frase tan sencilla como ésa: “¿Qué es el dinero?” Y después elucubraríamos: “A lo mejor simplemente tenemos que des-densificar ese concepto, desmitificarlo, para poder recibir libremente el dinero sin mezclar deseos insatisfechos con situaciones inconscientes. Tal vez Dios quiere que dejemos a un lado las imágenes mentales y el valor exagerado que le damos al dinero”. Pero seguíamos confundidos. "A lo mejor simplemente tenemos que soltar ese aferramiento que tenemos hacia el dinero para que comience a llegarnos plenamente" -decíamos.

Después de la pausa y de que nos pasaran por la mente centenares de pensamientos y emociones, nuestro querido Padre continuó:.

“Para obtener más dinero, sólo tienen que tener paciencia; sean felices; no se preocupen de nada; no se aferren a nada; fluyan en todo momento y recen mucho; de ese modo van a recibir mucho dinero”.

Eso fue todo lo que conversamos en aquella ocasión. Ése “no se preocupen de nada” ha sido un mensaje que nos han dado anteriormente y el cual varias veces hemos olvidado. En otros momentos Ramavayán también había referido que: “cuando yo era más joven, me preocupaba muy poco por todo; no pensaba en nada, y me divertía mucho; la verdad, me iba muy bien”.

A pesar de las vicisitudes que hemos estado pasando en estos últimos años, hemos tratado de volver a ese estado mágico de felicidad juvenil plena que nada se preocupa. “Es menester regresar a nuestros orígenes” –nos recordó después nuestro líder. “Y también hay que ser como niños –del mismo modo que lo decía Jesús el Cristo". Pero, con la neurosis de la vida cotidiana, todas estas bellas palabras se nos escapan y al poco rato nos olvidamos de vivir en Paz, y de tener “una Fe Inquebrantable”.

Ya en otra ocasión -cuando también nos sentíamos desesperados-, suplicamos a los Maestros Ascendidos que nos dijeran “qué está ocurriendo con la Opulencia y los recursos materiales y económicos que nos habían prometido y que no hemos recibido aún”. Y ellos comentaron tranquilamente: “Primero necesitan terminar de limpiar todas las emociones que tienen y que están entorpeciendo su felicidad”.