Último Ataque del Camino Oscuro con Posibilidades de Afectar a la Misión

México, D.F. 4 de septiembre del 2013. Ramavayán logra entrar nuevamente al Universo. Por estas fechas los Maestros Ascendidos comentaron que los miembros de Gudai-Shambhala teníamos que realizar al menos 10 sesiones de trabajo para preparar a Ramavayán a integrarse a su nueva situación ahora que se encuentra –en el etéreo- afuera de la Matrix. El trabajo principalmente consistiría en estar sentados, viéndonos de frente, colocando rosas a nuestro alrededor para potencializar la energía que se estaba generando, realizando diversas peticiones y movimientos de energía. Ramavayán comentó sobre su nueva situación: “No está tan pequeño el espacio donde me encuentro aquí afuera de la Matrix. Es similar a una habitación, pero en un inicio traté de mantenerme lo más cerca posible del punto donde salí; en un principio no veía nada, pero después comencé a percibir el planeta y, en otras ocasiones, al Universo”. Y señaló que se sentía extraño, aunque muy tranquilo, pero diferente a como se sentía antes. “Ya no puedo hacer los trabajos que hacía ni mover la energía como antes; yo le pedía a Dios que hiciera algo, y de inmediato sentía que la realidad se estaba transformando; ahora no sé cómo trabajar y producir efectos” –comentó.

Anillos Rodeando a Ramavayán. Para este trabajo, los Maestros nos pidieron que creáramos unos anillos energéticos que rodearían el espacio donde se encontraba nuestro líder. “Estos anillos que hay que generar son para que tenga mayor cantidad de energía” –explicó. Después le llegó un mensaje importante, lo que nos sorprendió de cierto modo: “Desde este punto yo me encontraba arrojando energía hacia el interior de la Matrix y eso me descargaba, pronto me sentía muy cansado; pero lo que me están diciendo es que tengo que sacar energía de la Matrix, no meterla”.

Los Maestros entonces señalaron que “el trabajo que van a hacer será más de concientización que energético; tienen que platicar sobre la Matrix y sus repercusiones”. Después de un rato de concentrarnos (Sharover sólo imaginaba que podía mover algo afuera de la Matrix), Ramavayán puso los anillos que nos habían comentado. De repente, mientras meditábamos, utilizó uno de los anillos que era el que le enviaba energía, y de pronto dijo: “Ya pude ingresar nuevamente a la Matrix, ya estoy adentro”. En ese momento sintió que la vibración que había estado percibiendo entre sus oídos (el cual lo conecta con el etéreo) había disminuido. “Me parece que ya pude entrar y salir de la Matriz” –decía entusiasmado.

Terminamos la sesión de trabajo, y nos dirigimos a cenar algo: “Vamos al restaurante de los tres búhos” -comentó Ramavayán. Cuando nos sentamos en la mesa de dicho lugar, viendo una promoción, Sharover le dijo a nuestro Maestro: “¿Por qué no te comes unas enchiladas suizas?” (las enchiladas son uno de los tantos platillos típicos de la exquisita comida mexicana). Y a nuestro líder se le antojaron mucho (después nos enteraríamos que esas enchiladas le dieron mucha energía a nuestro Maestro para lo que ocurriría aquella la noche, y que explicamos a continuación).

El ataque. Era la madrugada, y en determinado momento Ramavayán se dio cuenta (a nivel del etéreo) que en realidad no se había vuelto a salir de la Matrix, sino que continuaba adentro. “No me salí realmente, y no sé cómo me detectaron los enemigos; pero en un instante una trampa puesta por ellos me capturó, tomándome por sorpresa. Usaron una cápsula, que comenzó a rodearme; esa fuerza trató de comprimirme de la misma manera en la que yo había aprisionado al Anticristo. Como pude, me eché hacia atrás y me solté. Enfurecido con ellos, hice un decreto con mucha fuerza, dije: ´¡que toda la maldad en el planeta Tierra y en todos los universos se desintegre en este momento; éste es mi planeta, éste es mi Universo, la maldad ya no puede seguir existiendo aquí!”.

Como pudo, nuestro líder huyó de la trampa que los malditos le habían puesto. Después de que se sentía muy cansado, Ramavayán se lamentaba y le preguntó a los Maestros: “¿Para qué me volví a meter en la Matrix, por qué no me quedé afuera, donde estaba tan tranquilo?” Y nuestros Guías Espirituales le dijeron: “Todo tiene una razón de ser; tenías que quedarte adentro y hacer esos decretos con la fuerza que habías adquirido los pocos días que estuviste afuera de la Matrix, era muy importante que dijeras eso, porque aún no lo habías dicho y tus palabras resonaron por todo el Universo”.

El “Ocho” lo Defiende. Otra situación que ocurrió cuando nuestro líder despertó aquí en 3ª dimensión, fue que al despertar del ataque comenzó a escuchar ruidos extraños en la cabecera de su cama, como si algo se estuviera moviendo. Él de inmediato se levantó y percibió que algo se agitaba atrás de su cabecera, y se dijo a sí mismo: “los malditos dejaron una entidad aquí, me dejaron un problema y ahora tendré que limpiarlo”, pero en ese momento hizo su aparición nuevamente el Comando Gato (que por mucho tiempo lo ha protegido), llegó hasta su cama uno de los mininos que lo cuida (y al que llama “el ocho” por un símbolo en forma de infinito que tiene pintado en su cuerpo), y comenzó a atacar a un insecto que agitaba sus alas. “Era una mariposa palomilla” comentó nuestro Maestro, “pero sé que en realidad había otra cosa; afortunadamente el Comando Gato se ocupó de esa energía". Después de haber almorzado ´el ocho´ se echó encima de la cama de nuestro Maestro y se puso a ronronear. “Yo le pregunté a los Maestros para qué servía el ronroneo de los mininos, y ellos me comentaron que este ejercicio era para transmutar la energía” -dijo.

De regreso a casa. Platicando por teléfono al día siguiente sobre este acontecimiento, los Maestros señalaron que “éste fue el último ataque con posibilidades reales que tuvo el grupo del camino oscuro para detenernos”. Y Ramavayán dijo: “pero no pudieron acabarme; no me dejé atrapar; como pude me liberé de esas cadenas energéticas y pude huir para decretar lo que tenía que decir”.

Nuestro líder entonces salió nuevamente de la Matrix para seguirse purificando, y comprendimos que él había tenido que salir para acelerar los procesos que se están dando en todo el mundo. Y a continuación quitó los anillos que había puesto a nivel del etéreo alrededor del espacio donde se encuentra, y mandó un rayo dirigido al grupo de los malditos que lo atacaron. Entonces pidió a Dios que dicho rayo “le quite todos los recursos a los malditos del mundo, para que ya no tengan más poder”; y descansó por el esfuerzo que había hecho.