”Ustedes no son tan blancos como piensan”

Cuando los Maestros Ascendidos nos dijeron: “Haz el mal para recibir el bien; esto es lo que dicta el Orden Divino” nos quedamos boquiabiertos, ¿a qué se estaban refiriendo?

México, D.F., marzo del 2014. Este día nos reunimos para seguir limpiando muchas de nuestras emociones basura, por lo que salimos de casa de Ramavayán y nos fuimos a realizar una meditación la cual -como siempre-, sería un trabajo de limpieza personal y, a la vez, una modificación en la energía del mundo –la que finalmente afectaría a nuestra realidad.

La tortería del diablo. Siempre que nos reunimos comienzan a activarse los enlaces energéticos que traemos –lo cual sucede para que podamos trabajarlos-, y eso nos da mucha hambre, así que decidimos pasar a comer algo antes de meditar; a menudo los requerimientos energéticos que demandan estas meditaciones son impresionantes. “Vamos a pedir una torta, se me antoja eso” –le comentó Sharover a Ramavayán, previniendo que íbamos a requerir de una gran cantidad de calorías para nuestro trabajo. Nuestro Maestro lo llevó a un restaurante famoso cerca de la zona donde estábamos. Pero, sin advertirlo, ese expendio en realidad parecía una especie de “cueva”; la energía se sentía densa allí adentro; había demonios en el mostrador, demonios en la caja, demonios en la barra comiéndose sus tortas junto a otros demonios quienes también las masticaban como si se estuviesen engullendo partes de seres humanos; ésa era una imagen algo extraña pero, sin darnos cuenta, inconscientemente estábamos presenciando una especie de aquelarre demoniaco como tantos que ocurren en nuestro mundo sin que la mayoría lo advirtamos. En un instante, en medio de vociferaciones y gritos tales como: “¡quiero una torta de huevo con chorizo!”, en un instante advertimos que, para ellos, nuevamente nosotros éramos invisibles; nadie nos veía o, lo que era peor, no se fijaban en nosotros. Ramavayán, un tanto desesperado, increpó a Sharover: “Pídele nuestras tortas a la señora, porque no te ha visto” –él sí se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Historias Retorcidas. Mientras aguardábamos a que nos entregaran nuestras tortas, en la televisión estaban exhibiendo una serie cuyo nombre se traducía como: “Historias Truculentas” o “Historias Retorcidas”; era una serie de ésas que parecen de ciencia ficción o de misterio. En esos momentos estaban narrando un capítulo en donde un demonio (un asistente del diablo) se dedicaba a llevarle almas a Satanás, ofreciéndoles cumplirles algún deseo a cambio de sus almas (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). Pero en una ocasión dicho ser conoció a una chica muy astuta, quien pronto buscó la forma de sacar ventaja del demonio y de burlarlo (desde que murió el Maligno, los demonios menores quieren abusar de sus superiores). “¿Cuál es tu mayor deseo?” –le decía el Mefisto a la muchacha, y ella le contestó: “Deseo que me lleves a conocer a tu jefe, eso es lo que quiero”. Cuando bajaron al infierno, el mismo Mefisto no quería entrar en la cueva de Satanás –“no sabes lo que es capaz de hacer este ser, no me hagas llevarte hasta su cuarto”, y la muchacha le contestó: “Si no me cumples mi deseo, no hay trato y no te entrego mi alma”.

Al salir. Después de estar viendo tan extraño capítulo y de haber comido nuestros alimentos –no sin cierta indigestión-, pagamos la cuenta pero nos quedamos con cierto sabor amargo… “¿qué nos están queriendo decir los Maestros al mostrarnos esta historia en televisión?” –nos preguntábamos. “Esto tiene que tener alguna relación –decía Ramavayán, sintiéndose movido. “No es posible que veamos cómo una muchacha puede tener mayor influencia que un Mefisto, incluso para burlarlo, ¿esto qué significa?”. Y se sentía confundido, también porque la noche anterior acababa de fallecer uno de sus tíos a quien él admiraba -y quería por todo lo que le había ayudado a él y a su familia.

“Cuidado con lo que preguntas”. Sharover también se encontraba confundido, y se sentía mareado a medida que nos íbamos alejando del restaurante para dirigirnos al parque. “Yo también percibo que están queriéndonos decir algo. ¿Por qué estábamos rodeados de tantos demonios, y luego nos pusieron la película de Satanás, ¿acaso…?” Y se quedó callado sin poder terminar su pregunta, entrando en una especie de vacío. Los Maestros lo interrumpieron a través de la conexión de Ramavayán: “ten cuidado con lo que estás a punto de preguntar, no sea que te metas en un problema” –le dijeron, y se quedó más extrañado porque percibía algo y no sabía qué era, pero en unos segundos hizo esta inquisición: “¿Acaso existen personas que no sean ni buenas ni malas?” Y Ramavayán contestó que sí. “Una de ésas era mi tío, quien acaba de fallecer” –le dijo. Pero ese mensaje los confundió más. “No sé cómo explicarlo, pero me están diciendo que mi tío era una persona que no estaba ni en el bien ni en el mal, era un ser ´intermedio´; esto no tiene lógica, pero al parecer hay seres quienes son un tipo de ´puente´ o enlace entre una realidad y otra, entre el bien y el mal”.

Insólito. Entonces a Sharover le surgió esta pregunta: “Entonces, ¿nosotros qué tan blancos somos?”. Y la respuesta de nuestros Maestros nos cayó como un balde de agua fría: “Ustedes no son tan blancos como piensan”. Y nos quedamos sorprendidos, pero al seguir caminando hacia el parque entendimos que lo que estaba ocurriendo en aquella cafetería tenía relación con la meditación que íbamos a realizar, estábamos sacando de nosotros parte de la maldad que aún teníamos en nuestros campos energéticos.

Y aún hay más… Y más boquiabiertos nos quedamos cuando los Maestros nos dijeron: “Haz el mal para recibir el bien; esto es lo que dicta el Orden Divino”. Ramavayán se quejó de inmediato: “¿Qué clase de comentario es éste? Seguramente ése fue Saint Germain, es un típico acertijo diseñado para sacarnos de balance”. Y nuestro líder comentó que después de que nos han dado mensajes tan fuertes como éste, él se queda toda la noche dándole vueltas a los conceptos y no puede dormir, por lo que volvió a preguntar -tratando de evitar otra velada sin descanso: “¿Qué quieren decir con eso que me están diciendo, que ´hagamos el mal para hacer el bien´?”, pero nuestros Guías Espirituales mencionaron que ésa iba a ser nuestra tarea, entender a qué se estaban refiriendo.

Las capas de nuestra misión. Sharover había tenido una semana difícil y, como en ese momento estábamos sacando mucha energía sucia, desesperado preguntó: “¿Cuántas capas tiene nuestra misión?” Y los Maestros le dijeron: “diez”. “¿Y en qué capa del trabajo vamos?” –volvió a insistir, y mencionaron que estamos “en la capa 6”.

Una vida de lucha. Como también habían sido días difíciles para nuestro Maestro, él comenzó a sacar de su campo energético una serie de temas que le han estado atormentando en días pasados: “Nada más me casé y fue entonces que comencé a tener problemas por todas partes” –volvía a expresar con dolor. “Y nada más se murió mi padre, y yo sabía que todo se iba a poner en contra mía; él fue una gran ayuda para mí, me apoyaba cuando tenía que defenderme de los continuos ataques de mis hermanos, de mis tíos y de mi propia madre. Yo despertaba por las mañanas y, tan pronto abría los ojos, comenzaba a defenderme de todos” –le decía a Sharover pretendiendo sacar las emociones que le estaban llegando. “Y tú eres testigo de cómo la gente me echaba pleito, incluso tú me viste en mi tierra, donde una vaquilla quiso atacarme y casi me aplasta de no ser porque la enfrenté y se hizo a un lado. Toda esta situación -que para otros a lo mejor es impensable-, para mí siempre fue una realidad de todos los días; vivía en un mundo de demonios donde no comprendía por qué todos estaban en mi contra, se burlaban de mí sin que yo siquiera volteara a verlos; y a cada rato enfrentaba peleas y situaciones de gente que quería lastimarme”.

Los 300. Sintiendo mucha presión –la misma que le ha acompañado toda su existencia-, en ese momento nuestro líder comenzó a platicar de una serie de TV que le impresionó mucho: la de los Espartanos: “Era un ejército invencible el de los Espartanos” -dijo, “ya que antes de atacar al enemigo se ponían en fila horizontal, se tomaban de los brazos y se lanzaban hacia los contrarios y tenían tal organización y manejaban tanta fuerza, que 300 soldados podían derrotar a un ejército de 10,000 personas”. Las estrategias de guerra emocionan a Ramavayán: “de algún modo era lo mismo lo que yo vivía, tenía que defenderme como los espartanos, todos estaban en mi contra; me bajaba de un ´ring´ y, al llegar a casa, de inmediato tenía que subirme a otro. Y en determinado momento le decía a mi mujer: ´¿qué te ocurre, por qué me atacas?´, por lo que yo no descansaba, todo el tiempo estaba en alerta y tenía que vivir todos los días defendiéndome” (ver tema relacionado: “Ogipter”).

Película. En ese momento nuestro líder platicó de una película (al parecer se llama “Diario de una Pasión”); y en esa historia un viejito vivía en un asilo de ancianos soportando todo el tiempo a una mujer quien sufría Alzheimer -o alguna enfermedad de etiología similar. “Cuando sus hijos le dijeron al señor, ´¿y por qué no abandonas a mamá?´, él les comentaba: ´¿a dónde más iría? Ella es mi hogar´… Y yo me puse muy triste, me di cuenta de que yo no tengo un hogar, no tengo alguien de quién decir: ´ella es mi hogar, aquí es donde pertenezco´…”

Y Ramavayán se sentía apesumbrado recordando todo lo que ha sufrido, y continuó expresando: “¿De qué me ha servido toda una vida en la que me la he pasado defendiéndome de todos y sin confiar en nadie? ¿De qué me sirve esto?, de nada. ¿Dónde he quedado yo? Toda esta situación y el tener que soportar a gente que no me ama, me tiene confundido. ¿Dónde está mi casa? ¿A quién más hay que combatir? Todo lo que nos pidieron que hiciéramos ya lo hicimos, ¿ahora dónde está lo que yo quiero? Ya destruimos al mal, ¿y ahora qué sigue? Estamos perdidos. ¿Y luego?”. La confusión de todas las emociones que se estaban liberando le tenía conmocionado: “La muerte de mi tío y la película que vi me consternaron. ¿De dónde soy yo, dónde está mi familia, mi verdadera familia? ¿Tengo una familia? A lo mejor es una familia cósmica la que tengo, ¿pero aquí abajo, en esta realidad, qué tengo?”.

Y continuaba lamentándose: “Sí, tengo a Raymundo (un buen amigo), tengo a mis hijos, te tengo a ti, Sharover, tengo a Oleg… ¿pero qué estamos haciendo en esta dimensión? Veo la vida de Ustedes, mis amigos, algunos han sufrido mucho; si en tu propia casa tu madre o tus parientes son demonios, éstos te hacen pedazos; así se quedó el gatito (como le decimos afectuosamente a Ray), por muchos problemas que tuvo quedó destrozado. Por eso te digo que en este mundo no hay hogares, todo se da por interés, siempre hay una condicionante o alguien que quiere abusar de ti. El amor lo tienen secuestrado. ¿Qué es lo que amamos? A lo mejor la libertad de todo esto”...

Y volvió a retomar el tema: “Cuando estoy feliz, las cosas están bien, y todo sale bien. Pero en estos momentos estoy triste y es porque me falta algo. Años y años de estar preparando esta misión, ¿y qué ganamos? ¿Qué perdimos? A veces los Maestros tienen miedo de que yo ´mande todo al diablo´. Pero la verdad aquí abajo, en este campo de batalla, es que no sabemos dónde está lo que realmente nos hace ser felices. No sabemos a dónde iremos después de esto, ni sabemos lo que vendrá”.

Y los Maestros le comentaron: “Estas emociones que estás liberando son una confrontación contigo mismo, es para darte cuenta que en esta dimensión todo estaba muy mal. Estabas extraviado” –y Ramavayán les contestó: “Pero por qué ahora, después de la Victoria sobre el mal, me siento peor?”. Y dijo refiriéndose a Gudai-Shambhala: “Tan sólo somos 3 estúpidos perdidos en el espacio”. Y a pesar de lo chistoso (o trágico) que sonaba esto, recordamos el momento en el que le preguntábamos a Jesús el Cristo si había valido la pena dar la vida por este mundo, y él nos había dicho que no. En aquél momento nuestro Maestro había mencionado: “Sólo por la destrucción de las fuentes del mal es que valió la pena todo mi sacrificio”.

Los que están resurgiendo. Y para tratar de alegrarlo, nuestros Guías Espirituales le comentaron a Ramavayán: “Pero gracias a todo el esfuerzo que hiciste, hoy día varias personas están resurgiendo, están logrando liberarse de energías que anteriormente era imposible desprenderse; está regresando lo bueno”. Pero Ramavayán se sentía mal y no podría ver lo conveniente de esto. “Aparte de tener a mis hijos, ¿qué puede haber de bueno en lo que estoy viviendo? ¿Cuál ha sido la finalidad de toda esta misión que se nos está haciendo eterna? Estamos dentro de un nido de culebras malditas, vamos a destruirlas todas, ¿y luego? ¿a dónde vamos a llegar? Se acabarán las culebras venenosas, ¿y luego? ¿qué va a ocurrir?”.

Y los Maestros le dijeron a nuestro líder: “Vas a tener muchos amigos y amigas”, pero Ramavayán se enojó: “Esas son tonterías, no van a quedar ni amigos ni amigas vivos, todos los seres del planeta están contaminados de maldad, no va a quedar nadie” –les decía, y seguía insistiendo: “Ya le dimos en la torre a la maldad, ¿y luego qué va a haber? Son 32 años los que faltan para pasar por las puertas de la Ascensión, a mis 87 años ¿qué voy a disfrutar?”… Y nuestros Guías Espirituales le dijeron “vas a estar haciendo mucho el amor”, pero él no creía en nada)… “¿Y luego?” –volvió a insistir. “El universo está sin un sentido. ¿Nos vamos a ir hacia arriba, y arriba qué hay?”. Y los Maestros le decían: “es como las plantas, siempre están creciendo y hay muchas personas que están evolucionando espiritualmente”, y él les reprendía: “¿Cuántos son los que están ´resurgiendo´ gracias a todo el esfuerzo que hemos hecho?” Y nuestros Guías Espirituales le comentaron: “30 personas”, a lo que Ramavayán se burlaba: “Vamos de gane. ¿Tanto esfuerzo sólo para 30 personas?” Y se reía, pero Saint Germain le dijo: “pues aunque te parezcan pocas, esto está muy bien, nunca antes se había logrado” (Nota: Al día siguiente Ramavayán le pediría a Dios que la energía se manifieste de otro modo, “para que sean miles de personas quienes mejoren y logren su crecimiento espiritual, no únicamente 30”).

Pasando a otros temas. A lo mejor para descansar un poco de la difícil sensación que nuestro Maestro estaba sintiendo, éste cambió de tema y comentó que “en Europa la economía está muy mal, y esta crisis apenas está arrancando”. Dio también la noticia de que “ahora muchos extranjeros vendrán a México con recursos para invertirlos, no como quienes han estado llegando debido a la atroz crisis que existe en España y en otros países hermanos”. Y volvió a insistir Ramavayán: “Le pido a Dios que si estos extranjeros vienen únicamente a robar, que se mueran aquí y nos dejen su dinero” –aseguró del mismo modo en que lo ha hecho en otras ocasiones. También percibió a nivel del etéreo al tío Amadeo (que es el tío que acababa de fallecer), y se dio cuenta de que aún no había abandonado nuestra dimensión. “Está muy cerca de Ogipter … no entiendo por qué me está llegando el mensaje de que él provenía de otra dimensión. Al parecer, él y Ogipter fueron esposos en otra vida, tenían un pacto de amor, y ahora lo están resolviendo”.

Le explican a Ramavayán. Entonces le explicaron a Ramavayán esa paradoja que nos habían dicho en un inicio: “Haz el mal para recibir el bien, eso lo dicta el Orden Divino”: “Esto quiere decir que, a fin de obtener el bienestar económico, personal, familiar, etc, primero debieron limpiar su mal para hacer el bien. Su mal es su bien, sólo así se van a poder limpiar de todas las emociones oscuras que aún traen, para poder llegar a ser un mejores seres espirituales; esto es una metáfora de lo que vinieron a hacer aquí en la Tierra, a destruir todo lo malo para poder lograr componer las cosas. Ustedes vinieron a vencer al Maligno utilizando energía de maldad, sólo usando una fuerza oscura pudieron vencerlo; a eso nos referimos cuando dijimos: ´Haz el mal para recibir el bien´, y Ustedes han estado haciendo el bien atacando todas las estructuras malignas con esos residuos de mal que llevaban dentro”. Y nos confirmaron esto: “Ustedes estén tranquilos; todo está bien, todo en el mundo está mejorando, aunque a veces no lo crean”.

Próximo trabajo en Atlacomulco. Entonces comentaron algo sobre el futuro trabajo que realizaríamos en el cerro Ehécatl (de Atlacomulco, además del reciente que hicimos en el monte Ehécatl de Ecatepec –ver texto cercano a éste). “En esos trabajos van a tener que capturar energía de destrucción para poder partir el cerro en dos” -dijeron (Nota: Estén pendientes de este tema que saldrá pronto).

Trío de locos. Hicimos una breve meditación, porque gran parte de la faena que teníamos que hacer en esta ocasión era platicar y sacar muchas de las energías que se nos estaban presentando a nivel consciente. En eso Ramavayán volteó a ver a Sharover y le dijo: “¿Y no será que tú y yo estamos locos?” Y reímos, y éste volteó y le dijo a nuestro Maestro: “Seguramente tú eres el Quijote y yo soy Sancho Panza” –y nos burlamos de nosotros mismos.

2016-2017. Nuestro Maestro entonces comentó que “en el 2016 y 2017 va a venir una energía cósmica que va a ser muy importante en todo el proceso que estamos produciendo” –y comentó: “las purificaciones de esos dos años van a ser espectaculares”. Y también dijo que: “este mundo es un asco, a menudo me la paso viendo a un montón de gente desalineada, que viven una vida sin sentido, y no entiendo por qué esta visión me confunde tanto”.

Para finalizar. Entre otras peticiones que se hicieron para terminar el extraño trabajo de este día, Ramavayán solicitó que “ya se les termine la energía a los demonios, para que abandonen este mundo más rápido”. Y otro tema que se mencionó es que las Ascensiones del 2056 “son las que van a dar la fuerza para el crecimiento espiritual”, y que esas ascensiones “tienen que ser en el Valle del Anáhuac (en México, D.F.)”.