“Tú lo planeaste”

Poco después de que cumpliera su misión, Ramavayan estaba reflexionando sobre todas las dificultades que había estado teniendo en su vida y, un poco agobiado, le reclamó a los Maestros y a Dios: “¿Por qué no me dan un instructivo, una guía para que yo sepa cómo debo hacer mi trabajo? Todo el tiempo voy a la deriva, sin un rumbo fijo, y la mayoría de las veces no sé qué debo hacer. ¿Por qué no tengo el dinero que necesito para tener una vida decente? Si ya cumplí con la misión que me habían encomendado, ¿por qué no estoy teniendo beneficios?”.

Y, a pesar de que se encontraba molesto, en ese momento escuchó una voz, que le respondió: “Tú así lo planeaste”“¿Qué? ¿Cómo que así lo planeé? ¿Cuándo?” –musitó enojado. “Antes de venir aquí, a esta vida, tú lo planeaste todo; planeaste cómo iba a ser tu vida, con quiénes ibas a encontrarte, de quién ibas a enamorarte, los hijos que ibas a tener, todo, absolutamente todo lo que estás viviendo, fue tu idea, tu estrategia”

A partir de ese momento Ramavayán comenzó a pensar más profundamente sobre lo que somos y lo que tenemos. Los problemas que enfrentamos, los amigos y los enemigos con quien nos encontramos en esta existencia, todas ésas son pruebas que nosotros mismos elegimos, que nosotros mismos diseñamos para poder aprender y fortalecernos. ¿Quién mejor que nosotros (desde nuestro nivel espiritual) conoce nuestras limitaciones, vicios, pensamientos recurrentes y egos? Únicamente enfrentando diferentes situaciones podremos superar todas nuestras faltas y sí, es cierto, una vez encarnados sólo Dios sabe qué decisiones tomaremos, si regresaremos hacia Él, o si volveremos a cometer los mismos errores, pero en ese misterio radica uno de los tesoros más apreciados y poderosos del universo: nuestra esencia libre y soberana.

Si observamos nuestra vida desde la perspectiva de que “nosotros lo planeamos”, ya no vamos a tener reclamos inútiles ni estaremos buscando pretextos para no tomar las decisiones adecuadas. Si cada situación, cada pérdida, tiene un objetivo que nosotros mismos diseñamos; entonces, podremos crecer más si empezamos por aceptar nuestra vida, con lo cual nuestro avance y superación personal va a ser mucho más efectiva. No es que las situaciones “se nos vengan encima” y parezcan imposibles de resolver, simplemente, son pruebas hechas a la medida de nuestras capacidades.

Nota: No todas las almas tuvieron la capacidad de planear sus vidas, esto no aplica a aquellas muy básicas o con mucho karma.

 

Reflexionemos:

  • ¿Qué situaciones, que hemos tenido en esta vida, fueron las que más nos enseñaron y ayudaron a crecer?
  • ¿Con qué egos y defectos nuestros están relacionadas estas situaciones?
  • ¿Qué pruebas en nuestra vida han sido difíciles de superar?
  • Viendo nuestros egos y defectos, ¿qué situaciones nos falta asimilar y vencer?
  • ¿No será buen momento de entender que, a pesar de todo lo que nos “pesa” y se nos hace “difícil” en nuestra vida, bien podríamos dejar de actuar y atrevernos a vivir sin el ego que vinimos a trabajar?

 

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