La Gente Basura

Estando sentados en la banca de un parque, de repente vimos pasar a una persona –quien parecía más bien un zombi- que iba tirando basura en el camino; primero se deshizo de una bolsa grande, luego de otra más pequeña, luego tiró la servilleta que cubría su sándwich, y finalmente tiró algo más. “Mira” –nos comentó Ramavayán, “me están diciendo que eso que ven allí es una ´gente basura´”…

México, D.F., 7 de Enero 2010. Fueron unas vacaciones de invierno difíciles para Ramavayán, en las que Dios quiso que viera claramente que ya comenzó la separación de la gente de la Luz de los hermanos del mal. Hoy, quienes pertenecemos a la Línea de Luz, ya nos damos cuenta de los engaños que pretenden los del camino oscuro, y no dejamos que nos involucren en sus negocios. Gracias a la ruptura de la Caja de Pandora, la cizaña ya no puede afectarnos.

Después de pasar unas vacaciones con una purificación intensa, Ramavayán tuvo que enfrentar a ´gente basura´; personas que le han afectado en su vida y que se aprovecharon de su buena Fe. “Nuestro mundo es de contrastes” –nos dijo, “ya que está invadido por gente negativa y sin vocación para el amor; lo que contrasta con las personas buenas, gente honesta y trabajadora que realmente vale la pena, aunque son pocos”.

Ramavayán enfrentó a los ex socios de su carnicería; éste es un negocio que fundó cuatro años atrás, pero que no tuvo éxito por culpa de la gente que lo atendía. “Ayer le dije a mi socio de la carnicería todo lo que no había podido decirle en este tiempo: que es un abusivo, que me utilizó para robarle carne al negocio en beneficio del restaurante de su esposa, que se quedó con todas mis utilidades de cuatro años, y que nunca me generó ningún beneficio, perdí mucho tiempo y dinero en eso” –comentó.

“¿Por gente como ésa di la vida? Yo confiaba mucho en mis carniceros, les ofrecí todo mi apoyo y recursos de corazón, y les tuve mucha paciencia, actué como todo un caballero a pesar de que intuía que me robaban carne. Son gente que lee mucho la Biblia y predican la palabra de Jesús el Cristo, y yo tuve fe en ellos, pero después de cuatro años me doy cuenta de que en realidad son ´gente basura´ que no sirve para nada, que en realidad sólo querían obtener beneficio a costa mía en base a mentiras y engaños” –musitaba mientras nos seguía explicando. “Pero al recriminarles sus acciones, ellos se quedaron callados, y trataron de ofrecerme una disculpa, incluso me invitaron a que fuera a ver a sus ´pastores´, pero eso no resolvía nada después de tanto tiempo, y les dije: ´¿Para qué quieren que hable con sus pastores? Claramente son guías que hablan mucho de Jesucristo, pero las acciones de sus alumnos son todo lo contrario a lo que hacía nuestro Maestro; mira cómo están los alumnos, son una basura, ¿de qué me sirve hablar con los guías si están igual o peor que Ustedes?´”. Entonces los carniceros comentaron: “Dios no tiene la culpa de esto”, y Ramavayán les respondió: “No, claro, Dios no es el culpable, son Ustedes, que son unos ladrones y unos mentirosos. Yo tenía mucha fe en su grupo, pero veo que son iguales que el resto; no sirven para nada, mucho hablar del Cristo pero no ayudan en nada, finalmente hacen lo contrario a lo que Jesús dijo”. Y seguía regañándolos, muy molesto, recalcándoles todos los robos y mentiras en las que incurrieron en el tiempo que duró el negocio, siendo que ellos claramente pensaban que Ramavayán era estúpido y que podían robarle sin que se diera cuenta.

Después siguió diciendo Ramavayán: “Muchas personas en el mundo son gente basura, personas atoradas que no quieren ser mejores. Yo lo llamo la ´ley de la liga´: quieres ayudarlos, los estiras, los ablandas, les apoyas, pero al poco rato vuelven a contraerse, vuelven a cometer los mismos errores, regresan al mismo tamaño que tenían, como una liga que se contrae y vuelve a su condición anterior. Muchos grupos religiosos, a pesar de sus buenas intenciones, no arreglan nada en el corazón de sus alumnos, nunca logran transformarlos de fondo, y por esto los buscadores de la Verdad salen de un grupo para meterse a otro y luego a otro, pero a final de cuentas quedan igual, y esto es fundamentalmente porque no quieren cambiar. Por eso me la he pasado muy confundido en estas vacaciones, hay muchas cosas que no entiendo y no sé qué es lo que me está sucediendo”.

“Si te haces ilusiones esperando ver resultados positivos en la gente, saldrás defraudado; por eso ya aprendí a no esperar nada de nadie” -decía. “Las personas de este mundo son seres contradictorios; a veces siento que no hay nadie en el que realmente se pueda confiar. Después de que les dices lo que son y cómo son, llegan a pedirte perdón y a rogarte que les des una segunda oportunidad, pero son como la liga, siempre caen en lo mismo, y el que termina perjudicado es uno, no ellos. Es gente muy golpeada después de muchas vidas y que se acostumbró a vivir con sus problemas, y por más que estudien con maestros tibetanos, por más que tomen cursos de superación personal, al final no serán sino basura, y es su propia basura la que les volverá a aflorar una y otra vez. No ibas tú, Sharover, con tus amigos, a ver a maestros tibetanos de muy alto nivel, ¿y qué pasó con tus amigos? Todos están atorados y no avanzan realmente”.

Así que preguntamos a los Maestros Ascendidos: “¿existe actualmente algún grupo religioso que valga la pena en nuestro planeta?” Y la respuesta fue contundente: “no, no lo hay”. A lo que Ramavayán añadió: “Es que estamos rodeados por muchos enemigos, gente sin oficio ni beneficio, políticos corruptos, empresarios corruptos, personas que son un estorbo para los demás y que no quieren ser mejores” –continuaba exponiendo. Ya en otro momento Sharover le expuso que sí valió la pena su sacrificio, al menos por dos personas sí valió la pena su esfuerzo: su hija Estéfany y su papá, José Francisco Alva y Fernández, “porque ellos se atrevieron a venir a este infierno sabiendo que sus almas podían atorarse para siempre, sólo ellos demostraron verdadero amor y compromiso”. Días atrás le preguntaron a Jesús el Cristo si era difícil quitarse el sentimiento de traición, y nuestro Maestro le comentó que era el más difícil de remover.

Después Ramavayán siguió hablando de la gente basura: “Mira al mexicano ése que dice ser el hombre más rico del mundo; él y su ´grupito de los 4´ son unos ladrones, los ladrones más grandes que existe en el planeta, y siempre están tratando de justificarse, de hacerse ver como los más filántropos; nos han robado innumerables veces, y son gente basura” –decía muy molesto. “Y la verdad es que, cuando secuestran a ese tipo de personas, nadie se preocupa por ellos; así le sucedió al famoso político de la barba en México, quien por mucho tiempo fue un oportunista, la verdad es que a pocos les importaba si lo habían liberado o no; personas como ésa, con su estúpido ego, todavía piensan que los mexicanos vamos a derramar lágrimas por su suerte, y a nadie le importa lo que les pase; es más, si tan sólo supieran que muchas personas le piden a Dios que se los lleve, que nos los quite de encima, porque sólo son gente basura que se han enriquecido abusando de otros...”.

“Sin embargo” –seguía diciendo Ramavayán “me comentaron el otro día del dueño de un colegio famoso aquí en México; cuando lo secuestraron, veías a todos los alumnos cooperando para pagar el rescate; incluso sus trabajadores donaron la mitad de su salario mensual para liberarlo. Por ese otro tipo de gente buena sí valió la pena el sacrificio, pero no por la bola de patanes embusteros que tenemos gobernándonos y en todos los niveles, desde los empresarios que se creen gente buena, hasta las personas de un nivel socioeconómico más bajo”.

Después comentó Sharover sobre un día que fue a cenar al restaurante de los búhos, propiedad del ladrón más grande del mundo: “Fui a ese restaurante a aprovechar una promoción de $50 pesos, la cual te incluía unas hamburguesas que se veían apetitosas en la fotografía, pero cuando nos trajeron el platillo, eran unos pedazos de carne dura que sabían a plástico y que no valían ni tres pesos; además, esas hamburguesas no traía nada adentro, ni una sola rebanada de lechuga o jitomate; eso habla de la manera de ser miserable y tacaña del dueño del restaurante; sin embargo, mi tía Antonia (que en Paz descanse), en su pequeño espacio de ´comida corrida´(como le decimos en México) que atendió con honestidad durante 40 años, ella te daba una ensalada, una deliciosa sopa con verdura fresca y un caldo exquisito, agua de frutas mexicanas, tu guisado acompañado con frijoles, tortillas, salsa y un delicioso postre de leche, ¡por sólo $35 pesos! Cómo es posible que el ladrón más grande del mundo, que castiga precios a sus proveedores y les paga en abusivos réditos, y quien tiene la capacidad de conseguir insumos a precios bajísimos, no pueda ofrecerte un servicio digno como el que nos merecemos los mexicanos” –comentaba Sharover.

“Son las dos caras del mundo” –dijo Ramavayán. “Lo mismo pasa hasta en las mejores iglesias, en los grupos esotéricos más avanzados; impera la gente abusiva, mentirosa, cobarde y malintencionada, que sólo desea aprovecharse de la bondad de la gente valiosa. También imperan los empresarios-vampiro, personas que se dedican a chupar la energía (el dinero) de los demás; eso me tiene deprimido y estoy muy confundido. Con este tipo de personas es muy difícil coexistir. No sé quiénes van a llegar a las transferencias (la Ascensión del 2056) si siguen comportándose de ese modo. Ya estás viendo que en todos los niveles hay basura, quieren hacer tratos con Dios y van a los templos a tapar sus culpas, y luego le exigen a Dios, como si Él fuese responsable de todas las porquerías que realizan. Algo que ha generado la proliferación de este tipo de gente en el mundo, es el concepto de la competencia; Dios nunca ha querido que seamos más que otros. Esta idea de la competencia la creó el ser humano por soberbia, ya que se quiere sentir mejor que los demás. Muchas personas todavía dicen que ´aún no nace quien me pueda ganar´, y la verdad es que esa gente es perdedora, porque sólo piensan en sí mismos y en realidad no tienen ningún crecimiento espiritual; son seres que sienten que el planeta es chiquito para ellos, yo les llamo ´los extraterrestres´, ya que sienten que el planeta Tierra no los merece y, aunque sean famosos y adinerados, finalmente son iguales que todos; por eso cuando caen en la realidad, cuando la vida les hace ver que son simples mortales como cualquiera, ahí es cuando les vienen unas crisis existenciales muy fuertes, e incluso se suicidan, todo porque su soberbia, su ego, les impide aceptar la realidad tal cual es” –mencionó nuestro líder.

Sharover interrumpió: “Es que nadie queremos hacernos humildes, todos pensamos que nuestro ego es lo que somos; vivimos engañados y tratamos a toda costa de salvar nuestra apariencia, y eso es por nuestra ignorancia”.

“Muchos maestros espirituales no tienen la energía requerida para poder limpiar el ego y el Karma; son unos habladores que están buscando siempre la manera de engañar a sus discípulos, y sólo están haciendo perder el tiempo y dinero a sus alumnos” –replicó Ramavayán. “Los alumnos deberían exigirles: ´Maestro, vengo a verte para que me soluciones mis problemas, no para que me des nuevos; si no puedes limpiar mi ego y mi karma, mejor dímelo´”.

Para aclarar un poco este concepto de la “gente basura”, pedimos la opinión de los Maestros Ascendidos, quienes nos contestaron: “La maldad es lo que hace basura a la gente; ser bueno eleva el espíritu y la mente. Atreverte a cambiar, a hacer las cosas bien, tratar de servir a Dios, eso te enaltece. El secreto de iniciar el camino de ascenso hacia la Luz, consiste en hacer el bien a los demás. Piensen que, para restituir un daño, tienen que hacer 3 obras buenas; a lo mejor no a la misma persona a quien dañaron (lo cual sería lo mejor), pero se tiene que trabajar más haciendo el mal que el bien. Mediten en esto”.

Nota final: También comentaron que actualmente existen 50 millones de “gente basura” en México, y 220 millones en el resto del mundo.