“Se Entregan Solitos": Ramavayán

La primera enseñanza que nos dieron los Maestros Ascendidos en el 2007 fue: “Si quieren entrar de lleno en el camino espiritual, lo primero que tienen que trabajar en Ustedes es la soberbia”.

México, D.F., 11 de Septiembre 2010. Analizando cuál había sido la razón del éxito en la victoria contra el Anticristo, Ramavayán comentó en este día: “Se entregan solitos, cuando tienen soberbia, todos se abren completamente, se entregan, se confían en su soberbia, y es entonces que puedes derrotarlos. ¿Se acuerdan de que, en primer término, hubo un encuentro en el que tuve miedo, justo en el primer enfrentamiento con el Anticristo?” –a lo que nosotros asentimos positivamente. “Ésa fue una estrategia, un ardid para darle confianza al maligno, para que sintiera que tenía ganada la batalla; y ése, precisamente, fue su error, al confiarse abrió la puerta para que lo pudiéramos vencer; su ego fue lo que lo derrotó, ya que el Anticristo era un ser que manejaba muchísima soberbia; pero gracias a ese primer encuentro, que en realidad fue un engaño, a la segunda vez que me estaba atacando pude meterme por el conducto de la conexión que estaba creando, y así fue como lo tomamos por sorpresa”.

También se comentó que los Maestros Ascendidos se sorprendieron al ver que Ramavayán pudo esquivar todas las barreras y las trampas que tenía instaladas el Anticristo en nuestro planeta. “Ustedes pasaron junto a la Caja de Pandora sin que su presencia les afectara; de igual manera pudieron sortear otras trampas al caer en la Tierra” –dijo Saint Germain, y sí, en efecto, al pasar por esa caja –comenta Ramavayán- “me dije: ¿y esto qué está haciendo aquí? De igual manera pasamos al lado de una serie de trampas diseñadas para contaminarnos, pero pudimos arribar a nuestro destino sin mayor problema” –mencionó nuestro Maestro.

A continuación volvió a retomar el tema del Ego y la Soberbia. “Con el Ego te entregas solito, y el anticristo así fue como se entregó, así fue como perdió esta batalla. Creyó en su ego, en que era el ser más poderoso sobre la faz de la Tierra; gracias a su Ego, a que sabíamos cómo iba a reaccionar, fue que pudimos engañarlo y vencerlo. La Justicia de Dios siempre te va a poner en una situación en la que tendrás que pasar la prueba superando a tu soberbia, seas quien seas” -señaló.

Después nos preguntábamos si de algún modo había sido incorrecto el haber engañado al Maligno para poderlo vencer, nos torturaba pensar que de algún modo “habíamos hecho trampa” al hacerle creer que Ramavayán estaba aterrorizado. “En la segunda ocasión ya no tuve miedo” –comentó nuestro líder, “y el Anticristo era un ser que se alimentaba del miedo de todos; al no tenerle miedo, se perdía el poder que había ganado sobre ti. Lo que planeamos fue una estrategia de guerra, perfectamente diseñada para que embonara con el karma que tenía el Maldito, ya que por muchos eones había engañado a muchas generaciones, incluso trató de engañar a Dios” –comentó Ramavayán. Y de algún modo entendimos que, después de 1,340 intentos por vencerlo –todos los cuales habían fracasado-, esta estrategia era la que definitivamente empataba mejor con el karma que había generado el Anticristo, por lo que si había una forma de que pagara todas las que debía era siendo engañado.

“La soberbia es un engaño” –insistió nuestro Maestro. “Tenemos que vernos con los amigos de Gudai-Shambhala y hacer una plática sobre la soberbia, ya que éste es un tema álgido que todos tenemos que limpiar, porque nos ciega y nos limita”. Hicimos un evento en un parque en el que concluimos que la soberbia es uno de los venenos más negativos y que más afectan a nuestro desarrollo espiritual.

Se dijo que la soberbia tiene muchas caras: Nos aísla de la gente que no es soberbia; a menudo nos deprime o nos exalta; nos hace sentir solos y con miedo; con soberbia somos orgullosos y necios, por lo que dejamos de aprender; nos hace pensar que lo que creemos es lo único correcto, y así dejamos de avanzar en la espiritualidad. La soberbia nos hace ocultar nuestros complejos de inferioridad, por lo que terminamos actuando de manera déspota; a veces nos genera un complejo de superioridad y optamos por hacernos de una máscara de servilismo, tratando de ganar poder y aceptación. La soberbia nos exalta la culpa y nos orilla a ser diferentes de como normalmente somos, y por soberbia cometemos muchos errores.

Por soberbia criticamos, denigramos, juzgamos injustamente todo lo que vemos y por soberbia nos elevamos por arriba de la realidad, por lo que después la caída es más dura; la soberbia la origina nuestra ignorancia; por soberbia perdemos todo contacto con la única fuente de Salvación, que es el aceptar que somos el origen de lo que padecemos. La soberbia es una emoción muy inestable que hace que las personas perdamos el piso y la verdadera dimensión de las cosas. Por soberbia hacemos todo a nuestra manera y olvidamos la importancia y el valor de trabajar en equipo. Éstas y muchas otras cosas más se dijeron en ese evento, a lo que Ramavayán añadió: “El anticristo estaba solo, no trabajó en equipo, era soberbio y allí residió su principal error. La gente que le seguía más bien tenía que obedecerle porque le temían. No es como con la Línea de la Luz, aquí todos formamos parte de una organización donde nadie vale más que otros; aquí nos apoyamos y sabemos que no estamos solos. El anticristo en realidad estaba solo y nadie lo quería”.

A partir de ese evento comenzaría una larga y penosa terapia de purificación de la soberbia para nosotros, la cual parece no tener fin. Pensábamos que teníamos poca soberbia pero, al estar en contacto con la energía de Jesús el Cristo que llega a Ramavayán, esta elevada vibración lo primero que ha hecho ha sido escarbar, rascar en los puntos energéticos oscuros de energía de soberbia en nuestro campo, y genera transformaciones profundas y difíciles de evitar que sacuden y remueven nuestro Ego. “Este mismo proceso lo va a tener que pasar toda la Humanidad, quieran o no” –comentó nuestro líder y Maestro.

La soberbia es la razón de que no seamos felices; al usar la soberbia como excusa para todas nuestras máscaras y pretextos, terminamos solos y tristes. El Ego es una actitud obsoleta por la cual no queremos aceptar la acción divina en nosotros. Muchas personas muy soberbias se niegan rotundamente a aceptar que su ego muera, y por lo mismo fue que se aliaron con el Maligno (a nivel del etéreo) pensando que iban a ganar, y buscaron perpetuar un mundo de ego y de soberbia que ha creado muchísimo sufrimiento en nuestro planeta. “Ahora esas personas del camino oscuro están sufriendo, porque viven por vez primera el mundo que crearon para el resto de nosotros; la Caja de Pandora los protegía de este mundo incómodo y difícil, pero ese privilegio ya se terminó; gracias a Dios ya está aquí la Justicia Divina”.