La Economía de Jesús el Cristo (I)

Mensaje de nuestro Maestro Ramavayán: “Ya basta de seguir los pasos del ego y la soberbia”.

México, D.F., Marzo del 2011. Al ser arrojado lejos del paraíso, “el espíritu del anticristo fue enviado hasta la segunda dimensión, la más baja posible, para que comenzara de nuevo su camino de evolución espiritual” –comentó Ramavayán en estas fechas. “Es por eso que era un ser que vibraba con energía muy baja, la más densa posible y, aunque dominaba el conocimiento del funcionamiento de diversas dimensiones, el único reino que pudo crear a fin de competir con Dios fue el infierno de la materia, donde deseaba anclarnos. El Anticristo quería competir con Dios, y buscaba crear seres distanciados del Creador que odiaran por siempre a nuestro Padre. Y, una de las maneras de separarnos de Él, fue generar una serie de ilusiones que nos hacían sentir que la materia es lo único importante”.

Ramavayán ha estado meditando recientemente sobre ciertos sistemas que los seres humanos creamos, como el actual sistema económico, el cual no es ni bueno ni malo, sino sólo un instrumento que a menudo trastocamos para beneficio de unos pocos. Detrás de este sistema se encuentra una idea muy aceptada por todos, pero que es muy dañina y contraria al Amor de Jesús el Cristo: La creencia de que “tenemos que competir”

La Competencia. “Todos tratamos de ganarle el paso a los demás a como dé lugar” –explicó nuestro líder este día. “Es una obsesión estúpida y egoísta, porque Dios nunca quiso que intentáramos ser mejores que otros. La competencia proviene de la soberbia; es una emoción basura que no nos deja nada bueno. Observen a los Estados Unidos, a su sociedad, siempre han tratado de lucirse y nos hacen creer que ´son los mejores seres humanos del planeta´. Vean cómo están sus familias, totalmente destruidas; sus hijos no ceden ante el esfuerzo de sus padres por educarlos; hay división por doquier, divorcios y una sociedad llena de envidias y ego; muchos de sus ciudadanos están aislados por un muro infranqueable que es la competencia, la que los hace sentir muy solos. Todos ellos adoran a un concepto ficticio al que llaman ´el sueño americano´, un concepto basura que los orilla a experimentar una presión constante, en una carrera mortal por tener más y más dinero y por alcanzar ´una posición más elevada´ en una pirámide social estúpida, cargada de infelicidad y de frustración”.

Los productos basura. Por ganar más dinero y ´ascender´ en el ilusorio modelo de la competencia, la economía actual ha tenido que mentir, que engañar a los consumidores. “Anteriormente los productos en general eran de mayor calidad y duraban más” –comentó Ramavayán. “Ahora fabrican puras porquerías; en la industria alimentaria abundan los productos cuya base son materias procesadas que dejan mayores utilidades pero que, por sus bajas propiedades energéticas, afectan la salud de los consumidores. En cuanto a la tecnología, una lavadora por ejemplo, se daña en muy poco tiempo; las personas tenemos que estar gastando a cada rato en costosas reparaciones que encarecen el valor real de los productos y generan una cascada de basura que daña al planeta. Es un robo disfrazado que pretende esclavizar a las personas hacia un sistema económico egoísta, soberbio y sin sentido, donde unos cuantos controlan el tiempo y el destino de otros”.

En resumen. “Toda esta economía en la que vivimos fue creada por el Anticristo y es totalmente contraria al amor de nuestro Maestro el Cristo” –explicó nuestro líder. “La mayoría de nosotros no entendimos el mensaje del Amado en estos dos últimos milenios, no comprendimos la sencillez y profundidad de sus palabras (o, a lo mejor, no quisimos hacerlo). Por eso, al igual que lo haría Jesús el Cristo, yo les ordeno esto: Al hacer negocios y al planear un producto, no piensen sólo en su beneficio, dedíquense a beneficiar a los clientes, en que sus productos duren el mayor tiempo posible; que la utilidad no sea la única de sus metas, vean todo a través del Amor del Cristo: Fabriquen productos que realmente ayuden a los demás, que respeten la ecología y la salud de todos quienes habitamos en este congestionado mundo. Únanse con otras empresas para manejar empaques únicos, biodegradables y reutilizables, a fin de que un mismo recipiente pueda ser utilizado muchas veces. No vean los negocios bajo la perspectiva egoísta de la avaricia y la soberbia, sino a través de los ojos del Servicio desinteresado de nuestro Maestro Jesús. Regresemos a nuestros orígenes, cuando la gente adquiría productos que duraban mucho tiempo y costaba poco darles mantenimiento; den un excelente servicio a los clientes, vendan artículos que ofrezcan felicidad y no basura que pronto se arroja al suelo”.

“Dejemos de lado el consumismo compulsivo en el que se engaña a la gente con publicidad mal intencionada por el ego. No hagamos creer a los consumidores que van a ser felices adquiriendo porquería que no sirve de nada. Quitemos ya ese juego estúpido lleno de soberbia donde la moda es el patrón a seguir por todos, donde unos cuantos trapos baratos cuya vida útil es de una sola temporada son la norma, y cuyos precios siempre son más elevados. Mucha gente se endeuda para mantener un estatus ilusorio, tratando de sentirse ´alto´ en la escala social, pero generando endeudamiento y esclavitud. Basta de seguirles el juego a todos esos empresarios basura que nos mueven como marionetas haciéndonos comprar productos cuyo objetivo es enriquecerlos, pero que no resuelven ninguna necesidad en nuestras vidas. Defiéndanse ante las campañas de publicidad engañosas y manipuladoras; abramos el corazón, vamos a seguir adelante creando la convicción de ser auténticos, no marionetas” -explicó.

“Ya basta de todo esto; si queremos un mundo mejor, seamos responsables de lograr el cambio; si nos unimos y hacemos las cosas bien, como se deben de hacer, seguiremos a líderes que valgan la pena, no a líderes basura que son gente mala que sólo persigue su propio bienestar y el de sus amigos. Para ello, tenemos que cambiar todos; Dios les pide que, para lograr mejorar, abramos nuestro corazón y tengamos Fe, eso es lo único que hace falta. No hay que comprar nada para poder ser nosotros mismos, no hace falta tener un automóvil lujoso y caro, o ir a restaurantes finos, para ser felices; eso es soberbia y la soberbia es de gente pobre de espíritu que no tiene otra manera de valorarse a sí misma sino porque adquirieron algo costoso, ésas son patrañas” –recalcó nuestro Maestro. “Al final de cuentas la gente que se refugia en el poder y en el control sobre otros es la más solitaria y vacía de este planeta, y tarde o temprano terminarán sufriendo depresiones impresionantes que los hundirán aún más. Vamos a salvarnos a nosotros mismos; tenemos la fuerza para lograrlo. Con el trabajo amoroso y en equipo, y con el amor de Dios de nuestro lado, nos vamos a salvar de este reino de materia ilusoria, porque la Verdad es una y, aunque decidamos tomar el camino arduo o el sencillo, al final de cuentas llegaremos al mismo resultado y seremos muy felices”.

“Que Dios los bendiga; Jesús el Cristo les manda una gran bendición. Ellos tienen mucha Fe en que nosotros vamos a tener el valor de abrirnos a la Verdad Suprema, y que vamos a lograr salir adelante, pero todo depende de nosotros, de que dejemos a un lado todo este reino de falsa ilusión y dejemos de creer en el sistema económico estúpido que hemos creado. Podemos cambiar a este planeta si tan sólo le abrimos las puertas al Amor, e ignoramos al Ego” –concluyó.