Un Ejemplo de Luz y Uno de Necedad

En estos tiempos en los que la cizaña y el trigo se están separando, depende de cada uno de nosotros el acercarnos a la Luz, o sucumbir en las tinieblas.

México D.F., 1º de Octubre del 2011. Este día Ramavayán mencionó dos ejemplos, en el primero un grupo de personas decidió transformar la realidad y, en el segundo caso, una persona no quiere hacerlo. “El primer ejemplo no me sucedió a mí, sino a mi amigo Raymundo. Este relato nos enseña que, con un pequeño esfuerzo en soltarnos, en dejar a un lado nuestra auto importancia y buscando hacer nuestras vidas más amenas, podemos lograr que sucedan auténticos milagros en donde anteriormente sólo existía fastidio y frustración” –explicó.

Ejemplo 1: Brote Inexplicable de Alegría en el Transporte Colectivo de la Ciudad de México. “Era la tarde del 23 de Septiembre de este año y Raymundo se subió a la camioneta del transporte colectivo que le llevaría a su casa. Para quienes no conocen el Distrito Federal en México, es una urbe gigantesca e impresionante, donde a diario se dan problemas de tráfico, aglomeraciones y problemas. Sonriente, Raymundo escogió el mejor lugar disponible, porque el vehículo aún estaba vacío. En un instante se subieron al mismo tres muchachos, uno de ellos traía una guitarra. Bromeando (Raymundo es muy alegre), le pasó un papelito al muchacho, en el que decía: ´Michelle, de los Beattles´. Al ver el papelito, el joven se quedó perplejo, ¿qué quería decir aquél señor desconocido con ese mensaje? Raymundo le dijo, con una sonrisa (porque estaba bromeando): ¿No podrías complacerme con una melodía? El joven sonrió, pero no conocía la letra de esa famosa canción; en su lugar, interpretó la de ´Let it Be´. Acceder a tener una vida más alegre es una de las grandes virtudes de las personas a quienes les gusta la música, y así, de la nada, dos personas inmersas en el agobiante tráfico de la segunda ciudad más grande del mundo, comenzaron a cantar”.

“Al entregarse de corazón a la melodía, la acompañante del guitarrista y otro joven que también habían subido a la camioneta comenzaron a seguir la tonada, porque se sabían la canción. El chofer no le dio mucha importancia al evento, y dio marcha adelante pero, al llegar a una esquina varias calles después, subieron otras personas al vehículo y éste se llenó. Los muchachos seguían interpretando la famosa canción de los Beatles y, en un momento en que el flujo divino se manifestó, toda la camioneta ya estaba cantando la balada. Lo que inició como un pequeño juego, terminó en una alegría súbita en un vehículo de transporte público en una de las ciudades más difíciles del orbe. La gente que iba en otros automóviles los miraba, extrañados, y en la calle, cuando la camioneta se detenía a subir o bajar pasajeros, todos sonreían ante lo que parecía un camión que transporta a un famoso grupo de trovadores. Raymundo estaba perplejo, en toda su vida jamás le había ocurrido algo semejante; fue tanto el impacto que le originó la alegría de compartir con estos hermanos una bella tonada que, al bajar del transporte ya cerca de su casa, sintió que algo había cambiado y que, a pesar de que no conocía a esos muchachos, por un instante parecía que todos fuesen hermanos, y que había compartido un grato momento con personas a quienes, de algún modo, ya tenía en su corazón desde hacía mucho tiempo”.

Ejemplo 2: Un ´Necio, Terco y Estúpido´(NTE) se queja de la difícil situación económica, pero no hace nada para remediarla. “Iba caminando por la calle cuando pasé al lado de un bar, y me encontré a un amigo a quien no había visto hacía mucho tiempo” –comentó Ramavayán. “Me invitó a tomar unas copas y, al iniciar la plática, noté que mi amigo se encontraba molesto. ´Es que estoy enojado por la difícil situación económica´ -me decía. ´Ese alcalde que tenemos en la Ciudad de México es una basura, no sirve de nada, por su culpa me ha ido mal´ -así se expresaba. Entonces yo le dije, ´¿Y qué has hecho en todo este tiempo para mejorar esta situación que nos aqueja a todos?´ Y mi amigo me contestó: ´¿Yo por qué? Las autoridades tienen la responsabilidad de hacer que las cosas funcionen, yo no tengo culpa en esto´. Pero yo le insistía: ´¿Has hecho alguna una acción, te has quejado ante las autoridades, has mandado una carta o le has hecho saber a alguien que lo que están haciendo está equivocado?´, pero mi amigo no sabía qué responder. ´Yo sólo pago mis impuestos, no tengo por qué hacer otra cosa más´-me comentaba”.

“Pero yo lo conocía desde hacía mucho tiempo” –explicó nuestro Maestro. “Yo sabía que él y sus amigos siempre se la pasaban bebiendo en los bares, y que nunca hacían nada excepto platicar, comer y divertirse, así que le pregunté: Pero si las cosas no cambian en el mundo, ¿no te correspondería a ti hacer algo para que todo mejore? Pero sus respuestas fueron siempre las mismas: ´Yo tengo 65 años, me da flojera ir a quejarme, que lo hagan otros, a mí no me corresponde, no me toca, que lo hagan los que tienen la responsabilidad´. Después de decirle a ese amigo que, de acuerdo a lo que yo había visto de él durante años, era una persona egoísta que sólo se preocupa por sí mismo, me fui de ese lugar sintiendo que muchas personas en nuestro México se quejan mucho de las situaciones que ocurren, pero en realidad no hacen nada por cambiarlas, por mejorarse ellos mismos, o por ayudar a que se modifique la realidad”.

A lo que Ramavayán finalizó: "¿Y tú qué estás haciendo, hermano lector, para que nuestro mundo cambie? Si estás en una posición positiva, seguramente te identificarás con el primero de los casos; pero, si estás en tu zona de confort, seguramente eres de las personas que se la pasan todo el día quejándose y no hacen nada para que el mundo mejore. Tú decides cómo vivirás tu vida.