Salmos 73, 93 y 94

Justo en la fiesta de San Francisco de Asís, Ramavayán recordó que alguna vez fue sacerdote y, leyendo los salmos ante las cámaras de TV, realizó un trabajo a nivel espiritual que cambió el destino de la gente del camino negro.

México D.F., 4 de Octubre del 2011. En el Estado de Morelos, México, justo en la celebración del día de San Francisco de Asís (el santo de Ramavayán), una voz rompió el silencio: nuestro líder actuó como Sacerdote en el capítulo final de la telenovela “Las Huérfanas”, producida por TV Azteca (ver link). A él le toco casar a dos actores principales de esta TV serie pero, cuando le pidieron que leyera los Salmos, algo extraño comenzaría a ocurrir.

Siga la novela: Las Huérfanas

Por alguna extraña razón –y seguramente porque Dios así lo quiso- le pidieron a Ramavayán que interpretara el papel del sacerdote para la filmación de la escena final de dicha TV novela. “Esto me huele a trabajo espiritual” –se decía a sí mismo a medida que se colocaba el atuendo de sacerdote. Una vez en el set, le pidieron a nuestro líder que leyera el Salmo 93. Adusto, la voz de Ramavayán comenzó a decir:

(Salmo 93)

“Jehová reina; se vistió de magnificencia…

es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas,

más que las recias ondas del mar”…

El director de la producción pidió que se hiciera un corte en la fimlación, a fin de llevar a cabo unos ajustes pero, justo al comenzar a grabar la “toma 2”, un viento juguetón volteó las hojas de la Biblia y Ramavayán comenzó a leer el Salmo 73, que versa sobre “el destino de los malos”. Parecía como si el texto sagrado le estuviera recordando a nuestro líder cómo eran los días antes de que se lograra la destrucción de la Caja de Pandora (ver Noticias de Ramavayán):

(Salmo 73)

“Viendo la prosperidad de los impíos….

no pasan trabajos como los otros mortales,

ni son azotados como los demás hombres.

Por tanto, la soberbia los corona;

se cubren de vestido de violencia.

Los ojos se les saltan de gordura;

logran con creces los antojos del corazón.

Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;

hablan con altanería, ponen su boca contra el cielo

y su lengua pasea la tierra.

Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,

y aguas en abundancia serán extraídas para ellos”.

Y Ramavayán continuaba leyendo, a medida que las cámaras que lo tomaban seguían haciendo diferentes encuadres:

“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,

y lavado mis manos en inocencia

pues he sido azotado todo el día,

y castigado todas las mañanas...

fue duro trabajo para mí”

Al leer esto, nuestro líder sentía que las escrituras le referían los 3 años de arduo esfuerzo que pasaron después del Armagedón.

“Hasta que, entrando en el santuario de Dios,

comprendí el fin de estos trabajos.

Ciertamente los has puesto en deslizaderos;

en asolamientos los harás caer.

¡Cómo han sido asolados de repente!

Perecieron, se consumieron de terrores…

Me has guiado según tu consejo,

y después me recibirás en gloria.

¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

Mi carne y mi corazón desfallecen;

mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;

tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta…”.

Entonces hubo un corte en la filmación, pero la gente de producción de la telenovela seguía capturando diferentes imágenes de Ramavayán, y le pidieron que volviera a leer, por lo que regresó al Salmo 93 pero, como ya lo había leído, se siguió con el 94. En este momento el nivel de su voz se enardeció, a medida que comenzaba a soplar un viento extraño en la montaña:

“Dios de las venganzas, muéstrate.

Engrandécete, oh Juez de la tierra;

da el pago a los soberbios.

¿Hasta cuándo se gozarán los impíos

y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen…

Entended, necios del pueblo… ¿cuándo seréis sabios?...

Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad…

no abandonará Jehová a su pueblo, sino que el juicio será vuelto a la justicia…

Él hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad;

los destruirá Jehová nuestro Dios... oh Jehová, por los siglos y para siempre”.

Y a medida que continuaba leyendo, sentía que una energía recorría todo su cuerpo; ahora se conectaba con el planeta, con otras dimensiones, y de este modo estaba llevando a cabo un importante trabajo.

Al día siguiente los enemigos percibieron los efectos de esta faena espiritual acomodada por Dios, y los Maestros Ascendidos confirmaron que en este día tan importante, la gente del camino oscuro “perdió el 50% de su poder".

"Se avanza con paso firme en la Justicia Divina” –comentó Ramavayán al respecto, y se advirtió que varias personas de las razas enemigas (ver “Detecten a los enemigos cerca de Ustedes, y segréguenlos") con quienes hemos estado relacionados en este mundo físico, se mostraron muy molestos al día siguiente y actuaron de manera por demás agresiva.

También al otro día Ramavayán vio una noticia que le sorprendió: en la Ciudad de México una señora intentó arrojar a otra a las vías del tren subterráneo (el Metro) pero lo que ocurrió es que, al girar la persona que estaba siendo atacada, la agresora cayó primero en las vías del tren y la otra le cayó encima; así fue que la provocadora resultó con heridas y la atacada no. “Así se estará escribiendo la Justicia Divina” –comentó Ramavayán. “Son los nuevos tiempos, en que los malditos recibirán su paga, por los siglos de los siglos, amén”.

Una mujer empuja a otra a las vías del Metro

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