Llamado de trompetas

Mientras una banda de guerra tocaba en el parque, Ramavayan lanzó una advertencia: ¡no volverán a florecer si no sueltan su dinero ahora!

Imagen producida por Meta AI WhatsApp (con efecto de Photomania.net)

¡Ya basta!

CDMX, 30/7/2011. Este día amanecimos con la noticia de que la cifra de personas en pobreza extrema en México aumentó varios millones en los últimos años; señal de alarma debido a las pésimas condiciones que han generado los últimos gobiernos en nuestro país. Por eso, esta lluviosa mañana que saturaba de humedad la atmósfera, nos reunimos para hacerle llegar un mensaje a los responsables del acaparamiento que estanca la economía y empobrece a nuestros hermanos.


Los demonios más grandes

Preguntamos a los Maestros: ¿a cuántas personas tenemos que hacerle llegar una advertencia para que cambien el rumbo económico de México, para que suelten el dinero que tienen atesorado y generen productividad de nuevo?; y nos contestaron: a tan sólo 6,660 empresarios.


La palabra mágica

Comenzamos a concentrarnos y Ramavayan pidió la asistencia de Isis Guadalupe y de Dios, pidiéndoles una palabra mágica, una voz con la que pudiera transmitir a través del viento una orden a estos empresarios, políticos y comerciantes para que liberen sus capitales; cerramos los ojos y en ese momento una banda de guerra escolar comenzó a tocar una de las típicas marchas de los desfiles por lo que, al son de las trompetas, nuestro líder fue esparciendo esta voz a los cuatro vientos, dirigiéndola a estos 6,660 adinerados.


La advertencia se hace extensiva a todo el orbe

¡Ninguno de estos empresarios volverá a tener éxito en ninguno de sus negocios ni en sus empresas si no obedecen esta orden! —ordenó nuestro líder, ya que es obligatorio que liberen los capitales de inmediato y hago extensivo este mandato a todos los empresarios, políticos, comerciantes y adinerados del planeta: ¡no volverán a florecer si no sueltan su dinero ahora! —amenazó. Los Maestros indicaron que esta meditación se realizó con excelencia. Contentos por el esfuerzo, agradecimos a los Maestros y a Dios por esta novedosa técnica y procedimos a irnos a nuestras casas para estar con nuestros hijos (era sábado).