Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 21/3/2010. Intrigado, este día Ramavayan preguntó a los Maestros: cuando me le presenté a Ilsravé ¿acaso yo estaba en desventaja? (en esta fecha fue cuando nos dieron los "datos duros" del armagedón y nos dijeron lo de los intentos previos para derotarlo, las reuniones con los guerreros del ejército de la luz, etc).
Para confortarlo, Saint Germain y Jesús el Cristo le confiaron: nosotros nunca te dejamos solo; ambos sabíamos con certeza que sólo tú tenías la fuerza y el valor para lanzarte contra el maligno. Oleg y tu hija también tenían fe en ti y sabían que ibas a tener éxito en el combate —señalaron.
¿Era mucha mi desventaja? —volvió a inquirir nuestro líder (subestimando su capacidad): no hay un enemigo pequeño —aceptaron; pero el valor hace grandes a los hombres; la valentía es la principal de las virtudes. Todos sabían que ésta era una misión casi imposible pero, al parecer, tú eras el único que no lo sabía o, al menos, en ese momento no lo pensabas.
Eres una persona que vas por la vida de manera distraída y a veces no tomas decisiones y no sabes qué hacer, ni cómo lograrlo; así eres tú, pero siempre sales avante en tu camino —reconocieron.
¿Y qué me recomiendan hacer ahora? —preguntó Ramavayan. Este planeta es tuyo, tú lo salvaste de la destrucción; mientras no lo lastimes, puedes hacer con él lo que desees —concluyeron Jesús Sananda y Saint Germain. Entonces Dios intervino, mencionando: a eso vino Ramavayan a este mundo, a salvarlo —y terminó la comunicación.