Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 19/4/2016. En otro texto comentábamos que, para tener éxito en la misión, hubo que combatir al fuego con el fuego. Ramavayan, el guerrero elegido para esta épica batalla, suplicó a Dios que le diera "armas" adecuadas para combatir efectivamente a Ilsravé. Los tres guerreros que entramos al armagedón no llevábamos pistolas, ni rayos láser, ni una navaja, nada; lo que utilizamos para el ataque fue nuestra energía inconsciente. El cometido se logró, a pesar de que muchos dudaron de nuestras posibilidades de éxito. Después de alcanzado el objetivo, seguido tendríamos que quitarnos las cargas energéticas utilizadas. Para esta importante tarea, Nelluuz ha sido de enorme importancia. Sin embargo, somos varios quienes hemos ayudado a nuestro líder a liberarse de energías densas.
Tanto Luzbel como Carmina ayudaron a Ramavayan a quitarse el calor en exceso, que a menudo era insoportable para él; la primera absorbió una carga que nuestro líder traía y, Carmina, depositó en Ixtapaluca un ser que el vencedor del armagedón portaba en la nuca (y que por tanto no podía detectarlo). Los Maestros explicaron que la energía que le quitó Luzbel a nuestro líder y que envió al subsuelo era una fuerza de destrucción acompañada de rayos de purificación y limpieza y que el solo hecho de depositar estas cargas en el piso era suficiente para producir temblores en el mundo —que se percibieron en los días siguientes.
La tercera etapa de su misión tenía que concluir así —explicaron a Ramavayan nuestros Guías Espirituales, y le recomendaron: por la noche, a nivel del etéreo, ingresa a una cueva y pídele a la madre Tierra que te otorgue sus beneficios; solicita allí la presencia de los elementos: tierra, fuego, aire, agua y metal, y deshazte de las energías que quieras —sugirieron.
Continuaron explicando: la energía que te quitó Luzbel y que arrojó al subsuelo, se expandió por doquier; posteriormente podría ser recolectada por otras mujeres que enviaremos y cuyo compromiso es apoyarles; al absorber esas fuerzas también ayudarán a liberarse a otras personas al quitarles sus demonios, similar a como lo está haciendo Carmina —señalaron.
Los Maestros dijeron a Ramavayan: te teníamos que quitar esa energía de destrucción para que pudieras ser feliz; nuestro líder comentó: ahora lo que va a seguir para nosotros sólo es "dar mantenimiento", es decir, apoyar eventualmente a las mujeres para que sigan limpiando a este mundo de malditos; pero la situación ya no va a ser tan peligrosa para nosotros como lo era antes —reconoció.
En días siguientes Ramavayan me confiaría que, al meterse a esa cueva etérea, le da claustrofobia y le cuesta trabajo mantenerse adentro; sin embargo, cada vez que ingresa a ese recinto, en nuestro plano comienza a llover intensamente. Sin embargo, confió que esta práctica le esté otorgando poder, además de que el planeta se esté purificando.
Para terminar esta sesión, le recomendé a nuestro líder que se sumerja más a menudo en ese espacio subterráneo, ya que esto a la vez le está ayudando a aterrizar su energía —dije.